Ley 21.719 de datos personales: qué cambia para las veterinarias en Chile
Por el equipo de PetMind · Actualizado el · 6 min de lectura
En resumen: La Ley 21.719 de datos personales entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026, aunque hay un proyecto en trámite para postergarla a diciembre de 2027. Para una veterinaria, lo central son los datos de los tutores: informar cómo se usan, tener una base legal para tratarlos, protegerlos y responder sus solicitudes a tiempo.
Qué es la Ley 21.719 y por qué afecta a las veterinarias
La Ley 21.719 es la nueva ley de datos personales de Chile. Fija nuevas reglas para tratar datos, amplía los derechos de las personas y crea una autoridad especializada: la Agencia de Protección de Datos Personales.
Para las veterinarias importa porque toda clínica maneja datos personales todos los días. No hablamos de la mascota, sino de su tutor: nombre, RUT, teléfono, correo y dirección. Esos datos están en la ficha, en la agenda, en el WhatsApp de recepción y en las boletas.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría legal. Cada clínica tiene su realidad; para decisiones concretas, consulta con un abogado especialista en protección de datos.
Fechas clave y el proyecto de postergación
Estas son las fechas que conviene tener presentes:
- 13 de diciembre de 2024: la ley se publicó en el Diario Oficial.
- 1 de diciembre de 2026: fecha de entrada en vigencia según el texto publicado.
- 1 de septiembre de 2026: el Gobierno ingresó al Congreso un proyecto para postergar la entrada en vigencia al 1 de diciembre de 2027, según informaron el Diario Financiero y el estudio Carey.
A la fecha de este artículo, ese proyecto no está aprobado. Mientras no se apruebe, la fecha vigente sigue siendo el 1 de diciembre de 2026. Lo prudente es prepararse para esa fecha. Si la postergación se aprueba, simplemente tendrás más margen.
¿Los datos de la mascota son datos personales?
Esta es la duda más común, y la respuesta requiere matices.
La ley trata los datos de salud de las personas como datos sensibles, con reglas más estrictas. Los datos clínicos de una mascota, como su diagnóstico o sus vacunas, en general no son datos de salud de una persona. Pero la ficha de la mascota casi siempre está ligada a su tutor, y los datos del tutor sí son datos personales.
En la práctica:
- Datos del tutor: nombre, RUT, teléfono, correo, dirección y conversaciones de WhatsApp. En general son datos personales y quedan cubiertos por la ley.
- Datos clínicos de la mascota: en general no son datos sensibles de una persona, pero al estar asociados al tutor conviene protegerlos con el mismo cuidado.
- Casos límite: si en una conversación el tutor comparte información sobre su propia salud o la de su familia, esa información sí puede ser sensible.
Cómo se aplica esto a cada caso concreto es algo que conviene revisar con tu abogado. La recomendación práctica es simple: protege toda la ficha como si fuera sensible.
Qué obliga la ley a una veterinaria
La guía de la Biblioteca del Congreso Nacional resume los puntos principales. Estos son los que más tocan a una clínica.
Tener una base legal para tratar datos
Necesitas una razón válida para usar cada dato. La ley reconoce el consentimiento y también casos sin consentimiento, como cumplir una obligación legal, ejecutar un contrato o el interés legítimo del responsable. Por ejemplo, usar el teléfono del tutor para confirmar una hora agendada se relaciona con la atención que pidió. Enviar promociones es otra cosa, y ahí conviene contar con su consentimiento.
Lo mismo aplica a los avisos automáticos. Un recordatorio de vacunas para mascotas o un aviso de cita para reducir inasistencias son parte del servicio que el tutor espera. Aun así, es buena práctica preguntarle al agendar si acepta recibirlos por WhatsApp y respetar su respuesta. Así queda claro para qué usas su teléfono y evitas escribirle a quien no quiere.
Informar cómo usas los datos
La ley exige un deber de información: tener una política de tratamiento de datos pública. Debe explicar qué datos recoges, para qué, con quién los compartes y cómo el tutor puede ejercer sus derechos.
Proteger los datos según el riesgo
Debes aplicar medidas de seguridad acordes al riesgo. En una clínica eso incluye cosas básicas: claves personales, acceso según el rol de cada persona y no dejar fichas en planillas compartidas sin control.
Responder a los derechos del tutor
Los tutores tienen derecho a acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y bloqueo temporal de sus datos. Debes responder en 30 días corridos, plazo que se puede prorrogar una vez por otros 30.
Reportar brechas de seguridad
Si hay una brecha, debes reportarla a la Agencia sin dilaciones indebidas. Además, debes avisar a los afectados cuando la brecha involucre datos sensibles, datos de menores de 14 años o datos financieros.
Controlar a tus proveedores
Tu software veterinario, tu sistema de agenda o tu proveedor de correo en general actúan como encargados de tratamiento: tratan datos por cuenta de tu clínica. Según la ley, deben hacerlo solo según tus instrucciones, con deberes de confidencialidad y seguridad. Por eso importa saber cómo tu proveedor protege los datos. Revisa este punto al elegir software veterinario.
Sanciones
La ley clasifica las infracciones y fija multas:
| Tipo de infracción | Multa máxima |
|---|---|
| Leve | Hasta 5.000 UTM |
| Grave | Hasta 10.000 UTM |
| Gravísima | Hasta 20.000 UTM |
Para empresas que no son de menor tamaño, las multas pueden llegar al 2% o 4% de sus ingresos anuales. Además, habrá un registro público de sanciones. Para una clínica pequeña, perder la confianza de los tutores puede pesar tanto como la multa, sobre todo en un barrio o una comuna donde todos se conocen.
Checklist para preparar tu veterinaria
Esta tabla te sirve como punto de partida. No es exhaustiva ni reemplaza la revisión de un abogado.
| Tarea | Qué hacer |
|---|---|
| Inventario de datos | Anota qué datos de tutores guardas y dónde: ficha, agenda, WhatsApp, planillas, correo |
| Base legal | Define para qué usas cada dato y con qué base legal |
| Consentimiento para marketing | Pide permiso antes de enviar promociones o campañas |
| Política de privacidad | Publica una política clara en tu sitio o en recepción |
| Accesos por rol | Cada persona con su clave y solo con los permisos que necesita |
| Planillas sueltas | Elimina o protege las planillas con datos de tutores |
| Proveedores | Revisa qué hace cada proveedor con tus datos y deja las instrucciones por escrito |
| Procedimiento de derechos | Define quién responde las solicitudes y cómo se cumplen los 30 días |
| Plan ante brechas | Define quién detecta, quién decide y cómo se reporta a la Agencia |
| Capacitación | Explica al equipo qué se puede compartir por WhatsApp y qué no |
Un punto que suele olvidarse es el WhatsApp de recepción. Si el equipo usa teléfonos personales o comparte una cuenta sin control, las conversaciones con tutores quedan dispersas. Revisa nuestra guía de WhatsApp Business para veterinarias para ordenar ese canal. Y si todavía trabajas con fichas en papel o planillas, la ficha clínica veterinaria digital facilita controlar quién accede a qué.
Cómo aborda PetMind la protección de datos
PetMind es un software para veterinarias con ficha clínica, agenda, vacunas y WhatsApp. Fue diseñado considerando la Ley 21.719. Eso no reemplaza tus propias obligaciones como responsable de los datos, pero sí te facilita algunas:
- Cada clínica está aislada a nivel de base de datos.
- El acceso es por rol: dueño, veterinario y recepción ven lo que les corresponde.
- La ficha clínica y la conversación de WhatsApp quedan en un mismo lugar, en vez de repartidas en teléfonos y planillas.
Como proveedor de software, PetMind actúa en general como encargado de tratamiento de los datos de tu clínica. Puedes revisar nuestra política de privacidad y la sección de seguridad para ver cómo protegemos la información.